Con tus amigos hablás de todo. Excepto cuando evitás mencionarles esos temas que sabés que les hacen mal. A diferencia de ellos, que de lo que no te hablan es de ciertos asuntos que “ellos creen” que te joden, aunque en realidad a vos no te afectan porque sos superfuerte ¿o no?
Una de esas conversaciones es la que te hace tomar coraje, o mejor dicho te hace creer que tenés coraje para entrar a tu cuarto, abrir el placard decidido y cagado en las patas a la vez con el propósito de desenterrar los muertos de tu placard.
El ataúd, que tiene forma de cajita de recuerdos, se parece a la cartera del gato Félix: primero, por lo gay que suenan ambas cosas y segundo, por la cantidad de cosas que entran ahí. No dejan de aparecer fotos, peluches, collares de medio corazón, cartitas, “ah mirá! Esto también estaba”
Para tu sorpresa, no hay aroma desagradable, porque acabás de flashearla y no todos los difuntos que escondías en tu armario están muertos. En tu mente se arma una especie de Frankenstein del amor que reúne lo mejor y lo peor de cada uno de los finiquitados de tu closet.
“Voy a hacer limpieza” te decís a vos mismo. Una vez más acabás de tomar la decisión correcta en el momento equivocado. Sabés muy bien que no vas a tirar nada.
Hay gente que hace el esfuerzo, se esmera en amargarse la vida pero bueno, el mundo nunca ha sido para todo el mundo, y vos te lo tomaste demasiado enserio.
¡Plop! El angelito de tu hombro derecho acaba de aparecer y te ordena que no abras la caja. ¡Plop! El diablito del lado izquierdo te sugiere: “elige la caja”
¿A quién escuchar? Decirte que no lo hagas es como pedirte que no corras en caso de incendio.
-Ay corazón!
-Cerebro callate!
-corazón que decías?...
Tenés un quilombo en la cabeza…
Estás a punto de tomar la decisión de tu vida, va… tampoco es para tanto. No sabés lo que puede salir de adentro y lo q es peor, te asusta pensar que lo que vaya a salir aun puede gustarte.
Noooo!
Ya está. Abriste la cámara de los secretos y ahora aunque te salga el colorado amigo de Harry Potter te vas atener que hacer cargo.
Y ahí está! Solo. En un rinconcito de la caja, pegoteado por una bandita elástica que ya no es más elástica. Levantás la caja hasta la altura de tus ojos (si, es más fácil estirar la mano pero en esa situación todo es mas complicado).Lo ves de cerca: el ticket de la entrada de la única romántica q la llevaste a ver, va… en realidad que se llevaron a ver mutuamente porque pagaron a medias.
No sabés que decir, pero no importa. Estás vos solo. Vos y tú alma. No tenés nada que decir porque a tu alma no le interesa qué opinás. Ella solo siente o no siente y no te necesita para eso.
“se me ha perdido un corazón (8)” canta Gilda mientras te sacás el pegote de la bandita elástica de los dedos. Hacés un flash back recordando viejos tiempos (ahí la canción q suena es “killing me softly” porque vos sos masoquista)
Lo que te costó ganártela. Vos le gustabas pero jamás iba a decírtelo. Ellas son como la policía: aunque tengan todas las pruebas, siempre quieren la confesión.
Vos tuviste suerte porque en general te dan cabida, te miran todo el tiempo, te dan charla, te mandan sms, las invitás a tomar algo y te dicen: “-esperá. Me parece que entendiste cualquiera”. Y ahí viene la parte en la que uno lamenta la inversión hecha en mensajitos porque todos sabemos bien que cuando un chabón gasta crédito en una mina es porque le interesa.
Pero bueno esa es otra historia, la historia de los loosers y vos sos un winner o al menos lo eras. Porque todo cuento de hadas tiene su sapo, (con alas de buitre) que viene a rapiñarte a la princesa lo cual, para tu sorpresa, (y no para la de tus amigos) ella no se rehúsa en lo mas mínimo a ser secuestrada.
-“¿qué le vio?”- Te preguntás
Te planteás que si el gusto que ella tiene es ese, vos no sos tan lindo como te creias. Igual el no es tan feo pero es fija: el nuevo de tu ex siempre te va a parecer un pelotudo.
Lo bueno de que dios le de pan a quien no tiene dientes, es que a vos te toca el helado. Pero no es tu caso.
“el futuro dirá” pensaste y te equivocaste otra vez. El futuro siempre está esperando q te equivoques para decirte: “yo te lo dije” y cagarse de risa en tu cara.
Te sentaste a esperar que las cosas te pasaran, y te pasaron. Te pasaron bien lejos!
A vos que siempre dijiste q no te gustaban las regaladas: ¿alguna vez se te regalo alguna?
El corte fue un corte en tu vida y ahí comenzó la primera fase “no entiendo nada” donde todavía tenias desordenados los sentimientos y no comprendías la gravedad de la situación, hasta q el baldazo de agua fría te sacó la garrotera y caes en la cuenta de q no estás bien parado. Bienvenido a la fase 2º “la tristeza” los días son largos pero pasan y la fase “bronca” se adueña de tu ser e invita a dormir a la cuarta fase q es la peor y la mas divertida “la despechadez” la cual será alcanzada por la mas pachorrienta de las fases que es la etapa “olvido”. Aunque algunas veces esta suele no llegar.
Ese es el momento en el que reconocés que la culpa es toda tuya pero estás dispuesto a compartirla. ¡Qué generoso q sos! ¡Que bueno q sos! Pero las personas buenas también se equivocan y a vos no te gusta ser la excepción.
La tapa. ¿Dónde está la tapa? ¡La tapa de la caja!
Ya es tiempo. Vamos cerrando, vamos.
Volvé a poner la bolsita de basura que trajiste en donde estaba porque no la necesitás. No vas a tirar nada. Podés vivir con eso ahi.
No serás un tipo afortunado pero sos un tipo con experiencia y la experiencia es una cosa maravillosa: te permite reconocer un error cuando volvés a cometerlo (por segunda o tercera vez).
Cruz X